MICROSCOPÍAS DE ISAKI LACUESTA. VIAJE AL CENTRO DE LA IMAGEN, Carlos J. Escolano García

A Rebeca.



1. Situaciones. El cazador del encargo

A Isaki Lacuesta, las correspondencias, los juegos y las amalgamas entre diferentes disciplinas artísticas y extraartísticas le han parecido siempre fascinantes, hecho que pone en evidencia la heterogeneidad de discursos, formatos y materiales que recorren la obra del cineasta catalán. Lo curioso es que la mayor parte de la filmografía de Isaki parte de encargos concretos no menos heterodoxos. Circunstancia ésta que en otros directores habría resultado un problema que asumir con resignación y un lastre del que no se pueden desprender, como el piano con el buey muerto de Un perro andaluz.

En Isaki Lacuesta, cineasta poco sospechoso de sufrir ese síndrome de la queja permanente que azota a numerosos directores, el encargo deja de ser tara para convertirse en reto, en caos, en espacio de libertad de recorridos, terreno fértil para la búsqueda, y con ello, la(s) revelación(es).

Este nuevo número de la revista Pausa, está dedicado al zoom al igual que el presente artículo que tienes en tus manos/ojos pero, en el caso concreto de este artículo, a un zoom heterodoxo. De hecho no es un zoom, pero algo hay, llámalo X que dirían los chanantes. En cualquier caso hay, en palabras de Wittgenstein, "un cierto aire de familia", como cuando se refería a la relación entre las diferentes artes.

La pieza de la que voy a hablar, Microscopías, es un cortometraje que nace a raíz de un encargo para la exposición Microcósmics en la Sala Metrónom de Barcelona en 2003. Esta exposición estuvo comisariada por Joan Fontcuberta, que comparte con Isaki Lacuesta la cualidad de heterodoxo explorador de mundos insoldables.

Pero una cosa ha de quedar clara, este elogio de la alteridad y la heterogeneidad en su trabajo como cineasta no quiere ni mucho menos ser una invitación a recluir a Isaki en el zulo de los cineastas malditos, o en la caverna de los "cineastas raros". Valgan como aclaración las palabras de Peter Kubelka cuando contestaba a los taxonomistas que le reducían su labor a la del cine experimental: "No soy yo quien hace cine experimental, son los otros los que hacen cine comercial. Yo hago cine".

Microscopías
Imágenes pertenecientes a Microscopías.


2. Formas. Fábulas de lo (in)visible

Estructurado en tres capítulos (Apuntes del natural, El ojo de Dios, Eclipses) y un epílogo (Microcosmos) que actúa como caja de resonancia en la que se repliega todo lo anterior, Microscopías se configura como un documental observacional, llevando esta tipología a su estadio último: la abstracción.

Con la ayuda de un potente microscopio electrónico, Isaki explora el abismo que se oculta en el interior de una imagen. De este modo, vemos a Isaki transmutado en alquimista de la imagen, en cinemista en términos "valdelomarianos", y también por qué no en cineasta viajero, como su admirado Johan Van Der Keuken, pero esta vez en un viaje casi mental.

Tomando como referente profílmico una serie de objetos (lienzos de pintura, un dólar y fotogramas en descomposición), realiza un ejercicio de aproximación a estos objetos, a través de los diferentes aumentos del microscopio. Es una aproximación por capas, sin la fluidez que proporciona el zoom, pero compartiendo el mismo espíritu. De este modo, una imagen barre a otra, como las olas del mar, revelando una realidad mayor y diferente a la anterior. Es un procedimiento que estaría emparentado con el blow-up. Y como éste, la imagen va tomando tanta realidad que acaba desembocando en la irrealidad. Es como el sol de mediodía que es el que más alumbra pero también el que más deslumbra. El propio Antonioni, director de Blow-up lo explicita: "Sabemos que bajo la imagen revelada hay otra más fiel a la realidad, y bajo ésta otra más, y de nuevo otra bajo ésta última. Hasta la verdadera imagen de aquella realidad absoluta, misteriosa, que nadie verá jamás. O quizás hasta la descomposición de cualquier imagen, de cualquier realidad."

Este "zoom extremo" que son las Microscopías lo que provoca es un salto metafísico de la imagen, un ir más allá de ella, atravesarla como un lienzo de Lucio Fontana, para llegar a lo real/Real que se encuentra en ella.

Microscopías 2
Imágenes pertenecientes a la microscopía El ojo de Dios.


3. Mutaciones. Los búhos no son lo que parecen

"Exploración de un fotograma en avanzado estado de descomposición" son las palabras con las que comienza el capítulo Eclipses, al que podemos considerar paradigmático de lo que puede ser la esencia del cine: su mutabilidad.

De nuevo, ayudados por el microscopio, vamos a penetrar en la vida interna de las imágenes como si de exploradores del abismo vilamatasiano se tratase. Pero, en esta película (aludo a este término en su doble sentido: como soporte material para las imágenes y como representación de ellas), más que respuestas vamos a encontrar preguntas, cuestiones sobre la genealogía de la imagen, su condición, lo visible y lo invisible, lo real y lo Real.

Las imágenes que primero aparecen son las de unas mujeres que podrían ubicarse en una película de los inicios del cine. A continuación una suerte de explosión provocada por la descomposición del nitrato nos lleva a otra imagen, la de un boxeador luchando contra algo, ¿su sombra quizás? Irremediablemente la sombra (perdonen el juego de palabras) de Cravan inunda estas imágenes de significado. Es entonces cuando se pone en marcha el blow-up, para llevarnos al interior de la imagen. La imagen de nuevo cambiará de piel, y lo que veremos ahora serán una suerte de eclipses y constelaciones, que supongo son causa de los depósitos de sales de la emulsión de la película, pero esto es lo de menos. Lo realmente importante es qué estamos viendo cuando vemos una película. Porque, en Eclipses, ¿qué película es la que vemos, la de un boxeador o la de unos eclipses? La mirada teleológica cartesiana queda abolida, es insuficiente, ya no hay centralidad en la mirada, sino dispersión. Se podría hablar de la imagen fílmica como palimpsesto, capas de tiempo plasmadas sobre un único fresco en el que los recuerdos de distintas épocas conviven simultáneamente, a veces corpóreos, a veces invisibles e invocados a través del sonido. Este pseudo-zoom, blow-up, o como quieran llamarlo, nos ha revelado que incluso lo minúsculo puede encerrar infinitos mundos (una idea cercana a lo sublime kantiano), y que cada imagen lleva latente otros tantos films escondidos. De algún modo, esto nos lleva a imaginar que puedan existir unos misteriosos vasos comunicantes entre el Frenhoffer de La obra maestra desconocida e Isaki Lacuesta y sus Microscopías.

Acabaremos con Godard que, además de demostrar que era posible filmar una galaxia en una taza de café, afirmó que el cine es una vigésimo cuarta fracción de segundo que se metamorfosea y se dilata durante hora y media. Podemos añadir que dentro de esa imagen mutante, reside todo un magma fílmico que lleva los límites del cine al paroxismo. ¿Quién dijo que el cine había muerto?

Microscopías 3
Imágenes pertenecientes a la microscopía Eclipses.